Pensando en la Paz

Muchas veces las cosas no salen como las hemos planeado, pero si nuestra actitud continua positiva a pesar de las adversidades, encontraremos siempre la solución a nuestros problemas. En algunas ocasiones perdemos las mejores oportunidades simplemente por el miedo a lo desconocido. Por esta razón no quería dejar pasar esta fecha para compartir con ustedes esta pequeña reflexión.

Hoy a hace doce años mi padre murió en  las manos de un grupo armado al margen de la ley. El 25 de septiembre del 2004, la vida de nuestra familia fue destrozada física y psicológicamente por la violencia. Una violencia que carcome nuestro país desde hace más de 50 años. Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, el conflicto armado en Colombia ha causado, hasta el 2012, más de 218.000 muertes, más de 27.000 secuestros, el desplazamiento forzado a más de 5’712.000 personas; entre otras estadísticas. Una violencia que sigue dejando más víctimas directas como en mi caso por la muerte de mi padre y más víctimas indirectas como es el caso de todos los colombianos. Hago énfasis en “todos los colombianos”, porque el problema del desempleo, del acceso a la educación, el acceso a los servicios de salud, al acceso a la propiedad privada, la inseguridad, entre otros, son problemas que nos afectan a todos. Esto es el resultado de un conflicto armado que impide la acción gubernamental en diferentes zonas del país.

Teniendo en cuenta lo anterior, estoy totalmente convencido que los colombianos estamos viviendo un momento histórico para una posible solución del conflicto armado. Después de muchos años de diálogos en busca de la Paz entre el gobierno colombiano, en compañía de testigos nacionales e internacionales, y la guerrilla de las FARC-EP, se firmó el Acuerdo Final. Este acuerdo se divide principalmente en seis puntos. El primer punto contiene el acuerdo sobre la “Reforma Rural Integral”, que en pocas palabras en la transformación estructural del campo para erradicar la pobreza y promover el respecto de los derechos humanos en todo el territorio nacional. El segundo punto contiene el acuerdo de la “participación política” que busca una ampliación democrática que permita una trasformación del debate público por medio de la dejación de las armas y la proscripción de la violencia como acción política. El tercer punto contiene el acuerdo sobre la terminación de las acciones ofensivas, la dejación de las armas y la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil. El cuarto punto contiene el acuerdo sobre la “Solución al problema de las drogas ilícitas”.  El quinto punto contiene el acuerdo sobre las víctimas que hace referencia a la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación bajo un compromiso serio de no repetición. El sexto punto contiene el acuerdo sobre los mecanismos de implementación y verificación para hacer seguimiento del cumplimiento del Acuerdo Final.

Este 2 de Octubre se llevará a cabo el Plebiscito por la Paz en Colombia donde todos los colombianos tendrán la oportunidad de aprobar o desaprobar El Acuerdo Final firmado entre el gobierno colombiano y las FARC-EP. Personalmente creo que como colombianos, independientemente de nuestras ideas políticas y económicas, tenemos una cita histórica con la Paz. Debemos perderle el miedo a lo desconocido, pues llevamos más de 50 años viviendo en medio de un conflicto armado que ha generado destrucción, tristeza y desilusión a la gran mayoría de los colombianos. Porque no pensar en cómo sería una Colombia con menos guerra.  Hablo de menos guerra porque todos sabemos que el conflicto armado no es solo entre el gobierno y las FARC-EP y que aprobar el Plebiscito por la Paz no significa categóricamente que viviremos en armonía al día siguiente. Aún hay muchos actores del conflicto que siguen y seguirán vigentes en la escena nacional, pero teniendo un problema menos que atender creo que el gobierno podría multiplicar su acción política en todo el país. Menos dinero invertido en la guerra podría significar más dinero para los temas de inversión social. Creo igualmente que ya suficientes familias como la mía han tenido que vivir con el flagelo de la violencia; no queremos más niños huérfanos ni más personas desplazadas a nivel nacional e internacional. No queremos más sufrimiento causado por el conflicto armado. Todos, en algún momento, nos hemos preguntado que podríamos hacer para tener un futuro mejor o para dejar un país con mejores condiciones para nuestros hijos y las generaciones venideras, pues la respuesta ahora se nos presenta de manera concreta. Confiemos en una solución pacífica al conflicto, como víctima de la violencia creo que debemos darnos esta oportunidad. Una Colombia con menos violencia, aunque desconocida para mí como para muchos otros colombianos, podría ser la oportunidad que todos hemos estado esperando. Seamos garantes y participes de este proceso histórico y de esta manera contribuiremos a construir un mejor futuro.

Nota: Para más información les dejo estas páginas:

Centro Nacional de Memoria Histórica

ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA

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